“porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado” - Lucas, 18:14
Es el entorno en el que crecemos lo que va generando los parámetros de lo que consideramos éxito y la implícita necesidad de reconocimiento. ¿Cuántas veces nos encontramos con personas que sus actitudes parecen gritar a los cuatro vientos: “mírenme soy exitoso”?.
Normalmente el proceder de las personas es directamente afectado por la educación que se ha recibido, es por eso que cuando la casualidad lleva a alguién a una situación para la que no ha trabajado son notorios los patrones de comportamiento que tienden a justificar el porqué se encuentra en esa posición.
Ejemplos de lo anterior los tenemos normalmente en empresas familiares, donde los parientes se ven favorecidos no por su capacidad sino por los lazos que se tienen con los superiores jerárquicos, el problema es que si esa persona no asimila que el éxito es producto de un tercero y no del esfuerzo propio, dicha persona generará parámetros erróneos que lo llevaran indudablemente a tomar decisiones equivocadas.
La situación descrita se agrava cuando desaparecen las condiciones que favorecieron el ascenso repentino, normalmente en este contexto el individuo buscará en terceros el motivo de su derrota, no entendiendo los errores propios y por lo tanto imposibilitando la posibilidad de corregirlos.
Por eso debemos ser cuidadosos cuando nos enfrentamos a personas de estas características, ya que normalmente entrarán en un círculo vicioso que difícilmente podrán romper.
Cambiando de tema y volviendo a la historieta quiero mostrarles como la experiencia de un buen dibujante puede modificar tanto un guión como un sketch preliminar.
El guión:
“Oscar esta sentado frente a una gran mesa en un salón de juntas, alrededor están sentados los trolls, doblegados en su ego, pidiendo apoyo para realizar sus proyectos”
El Skectch preliminar que coincide con el guión:

El dibujo publicado.
Es el entorno en el que crecemos lo que va generando los parámetros de lo que consideramos éxito y la implícita necesidad de reconocimiento. ¿Cuántas veces nos encontramos con personas que sus actitudes parecen gritar a los cuatro vientos: “mírenme soy exitoso”?.
Normalmente el proceder de las personas es directamente afectado por la educación que se ha recibido, es por eso que cuando la casualidad lleva a alguién a una situación para la que no ha trabajado son notorios los patrones de comportamiento que tienden a justificar el porqué se encuentra en esa posición.
Ejemplos de lo anterior los tenemos normalmente en empresas familiares, donde los parientes se ven favorecidos no por su capacidad sino por los lazos que se tienen con los superiores jerárquicos, el problema es que si esa persona no asimila que el éxito es producto de un tercero y no del esfuerzo propio, dicha persona generará parámetros erróneos que lo llevaran indudablemente a tomar decisiones equivocadas.
La situación descrita se agrava cuando desaparecen las condiciones que favorecieron el ascenso repentino, normalmente en este contexto el individuo buscará en terceros el motivo de su derrota, no entendiendo los errores propios y por lo tanto imposibilitando la posibilidad de corregirlos.
Por eso debemos ser cuidadosos cuando nos enfrentamos a personas de estas características, ya que normalmente entrarán en un círculo vicioso que difícilmente podrán romper.
Cambiando de tema y volviendo a la historieta quiero mostrarles como la experiencia de un buen dibujante puede modificar tanto un guión como un sketch preliminar.
El guión:
“Oscar esta sentado frente a una gran mesa en un salón de juntas, alrededor están sentados los trolls, doblegados en su ego, pidiendo apoyo para realizar sus proyectos”
El Skectch preliminar que coincide con el guión:

El dibujo publicado.
