"El sufrimiento es algo cíclico, cada cierto tiempo vuelve a tu vida para recordarte que la felicidad hay que valorarla" Autor desconocido.
Quizá una de las cosas buenas de la terquedad de nuestro amigo Óscar González Loyo es que me permitirá desde su trabajo narrar una historia que se remonta a los puestos de revistas de mediados de los ochentas.
Fue precisamente en febrero de 1986 cuando Karmatrón llegó a los puestos de periódicos, y lo hizo en un periodo peculiar para la economía de nuestro país, para explicarme mejor les pediría que revisaran conmigo el precio de portada del numero 1 y luego lo comparamos con el del número 180 de 3 años más tarde.
Los lectores más jóvenes quizá pensaran que los precios son erróneos, ¿cómo puede ser posible que una historieta pase de $80 pesos a $600 pesos en tan solo 3 años?. Para explicar lo anterior tendríamos que entender que nuestro país sufría una de las peores crisis económicas de su historia.
El 19 de noviembre de 1987, para poner un ejemplo de lo que sucedía, el tipo de cambio amaneció a una paridad de 1700 pesos por dólar, pero a las 11 de la mañana la moneda Mexicana se habia devaluado a 2700 pesos.
“No permitiré que el país se me deshaga entre las manos”, decía Miguel de La Madrid nuestro Presidente de aquél entonces dada la crisis económica.
Si revisaron el precio del Karmatrón 159 seguramente notaron algo curioso, tiene un descuento de $20 pesos acompañado de la leyenda "Pacto".
Ese descuento corresponde a una política instrumentada por Miguel de la Madrid en diciembre de 1987. El Pacto de Solidaridad Económica fue firmado por los tres sectores de la economía (Gobierno, Trabajores y Empresarios) buscando detener la inflación que, como vimos, ya acumulaba niveles alarmantes.
Ahí entendimos porque OGL afirma que la competencia de los cómics son las tortillas, literalmente.
Y el pacto funcionó. La inflación contuvo su acelerada carrera y México entró en una estabilidad que duraría unos cuantos años.
De la mano de esa estabilidad y la apertura comercial, los Mexicanos comenzamos a conocer que los cuentos se llamaban cómics, que eran coleccionables y que había dos editoriales rivales, Marvel y DC. La nueva década comenzó el boom de los cómics y las tiendas de cómics comenzaron a reproducirse.
Hasta Óscar González Loyo tuvo su tienda.
A finales de 1992 la muerte de Superman catapultó todo, Luis Gantús con su Conque inauguró la primera de muchas convenciones de cómics que aparecerían a lo largo del país. Recuerdo que llegó un momento en que había convenciones casi cada mes.
Fue también la época en que un grupo de comiqueros se presentaría en el famoso programa de Nino Canún que le daría exposición a la historieta en todo México.
Y no solo los cómics florecieron, también otras cosas como las tarjetas coleccionables de deportes o los juegos como "Magic" fueron accesibles para los pubertos de aquel entonces.
Pero... llegó 1994, el asesinato de Colosio y el EZLN prepararon el escenario para "el error de diciembre", la incertidumbre en el país y errores en la sucesión presidencial llevaron a una fuga de capitales del país que ocasionó una devaluación del tipo de cambio.
Esa fue la primer crisis de la que tuve conciencia, en aquel entonces trabajaba de chalán en un taller para costear mis pasatiempos y de pronto dejó de alcanzarme, pues de un tipo de cambio de 3.4 pesos por dólar en cuestión de semanas la paridad había cambiado a más de 7 pesos.
En el Programa Los forasteros, Carlos Tron narró la razón por la que su tienda de cómics quebró, cómo en una semana su deuda con las distribuidoras americanas se duplicó y el negocio se tornó insostenible.
No solo fue Comics, S.A., todas las demás tiendas de cómics mexicanas con la excepción de un par cerraron, Ka-boom! incluida (ah por cierto, ese uno de los episodios más divertidos en que los maestros extraterrestres visitaron a Óscar).
Pero las medidas que se tomaron en aquél entonces funcionaron, tardamos casi un sexenio, pero México entró en estabilidad económica. Estabilidad que podemos ver en la siguiente gráfica, dónde, por cierto, se pueden observar las crisis de las que ya hablé.
Quizá una gráfica no sea tan explícita como el ejercicio que hicimos antes. ¿por qué no revisamos los precios de Karmatrón en su nueva Era para darnos una idea de lo que significa "estabilidad macroeconómica"?.
En noviembre del 2002 Karmatrón regresó a un precio de $25 pesos y 14 años después el número 16 con fecha de portada de junio de 2016 costaba exactamente lo mismo.
Y así llegamos al día de hoy. Un nuevo boom de los cómics está presente, pero las cosas comienzan a parecerse a aquel ya lejano 1994. Desde hace un año el tipo de cambio comienza a sentir presiones ocasionadas por la incertidumbre del proceso electoral y el TLC. Las tasas de interés han subido y con ello los créditos han comenzado a encarecerse.
Desde la pasada Mole de este año le comentaba a una amiga: ya se comienza a sentir el efecto del traslado del Tipo de Cambio a la Inflación, ¿percibes la disminución en la asistencia?.
Y comprobando mi predicción, la reciente Conque resintió lo mismo.
No, no tengo poderes y no puedo vaticinar qué nos depara el futuro, escribí esto motivado por un tuit de que me hizo pensar que los noventas ya son muy lejanos, los lectores jóvenes de este blog no han pasado por una crisis, y las señales económicas nos indican que hoy más que nunca estamos cerca de una de ellas, por lo que vale la pena prepararse.



















